viernes, 30 de septiembre de 2016

pérdida de experiencia


Hay un proverbio ruso que dice: “cuando suenan los cañones las musas callan”. Pero no son sólo las musas que inspiran a los artistas las que callan durante las épocas de guerra, son también las que ayudan a cualquier persona a expresar lo que le sucede.
Walter Benjamin denunció esto cuando dijo que “la cotización de la experiencia ha bajado y precisamente en una generación que de 1914 a 1918 ha tenido una de las experiencias más atroces de la historia universal. Lo cual no es quizás tan raro como parece. Entonces se pudo constatar que las gentes volvían mudas del campo de batalla. No enriquecidas, sino más pobres en cuanto a experiencia comunicable”[1].
Quienes vivimos en el mundo moderno estamos inmersos en, y somos herederos de, una larga tradición de guerras, de violencia, desde las dos guerras llamadas mundiales, los múltiples conflictos entre países, las guerras civiles, los conatos de una tercera guerra mundial, el espectro de las bombas nucleares existentes capaces de destruir toda vida en el planeta; hasta lo más cercano, como la independencia, la revolución, la guerra cristera, la matanza de estudiantes el 2 de octubre en Tlatelolco, la guerra sucia, los grupos revolucionarios activos, la guerra contra el narcotráfico que ha sumido al país aún más en el miedo, la violencia contra mujeres que crece alarmantemente, la corrupción, las constantes crisis económicas, la pobreza, etcétera.
Todo esto deja una carga de miedo que se oculta a fuerza de costumbre.
Y no son sólo las guerras lo que imposibilita la experiencia; Giorgio Agamben retoma el diagnóstico de Benjamin y lo amplía al afirmar que

hoy sabemos que para efectuar la destrucción de la experiencia no se necesita en absoluto de una catástrofe y que para ello basta perfectamente con la pacífica existencia cotidiana en una gran ciudad. Pues la jornada del hombre contemporáneo ya casi no contiene nada que todavía pueda traducirse en experiencia […]. El hombre moderno vuelve a la noche a su casa extenuado por un fárrago de acontecimientos –divertidos o tediosos, insólitos o comunes, atroces o placenteros– sin que ninguno de ellos se haya convertido en experiencia.[2]
Y sentencia que “esa incapacidad para traducirse en experiencia es lo que vuelve hoy insoportable –como nunca antes– la existencia cotidiana, y no una supuesta mala calidad o insignificancia de la vida contemporánea respecto a la del pasado”[3].
Es decir, las musas callan tanto por las guerras como por la vida moderna y casi no hay espacios donde se pueda hablar libremente.




[1] Benjamin, Walter, “Experiencia y pobreza” en Discursos interrumpidos I, [traducción de Jesús Aguirre], Taurus, Argentina, 1989, pp. 1657-168.
[2] Agamben, Giorgio, Infancia e historia – Destrucción de la experiencia y origen de la historia, [traducción de Silvio Mattoni], 2ª edición, 2ª reimpresión, Adriana Hidalgo Editora, Buenos Aires, 2007, p. 8.
[3] Ibídem, p. 9.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

umbral es psicoanálisis

psicoanálisis, filosofía y otras locuras


umbral

Un psicoanalista está siempre en el umbral, y cada analizante es invitado también a ese espacio. El análisis se juega ahí, donde pueden emerger los fantasmas y las fantasías que viven en el umbrío inconsciente, en las sombrías grietas del lenguaje, en el crepúsculo y la aurora que se hallan entre lo que llamamos caos y orden, en la sombra donde los simples sucesos pueden transformarse en acontecimientos.
No hay experiencia posible sin permitirle emerger en el umbral al fantasma/fantasía, aquello que al no pertenecer totalmente al orden del lenguaje lo cuestiona en sus mismos fundamentos, pero que al no pertenecer tampoco totalmente al caos no está condenado a languidecer en el territorio de lo inexpresable, lo inenarrable.
El análisis es el espacio donde se puede expresar lo que sea necesario, lo que se desee.
El carácter umbral del espacio y el tiempo en el que emerge el fantasma/fantasía es una pieza clave para la posibilidad de la experiencia en la práctica psicoanalítica.

¿En qué consiste el carácter umbral del psicoanálisis?, ¿cuál es la relación de la experiencia con la fantasía/fantasma?, estas y otras cuestiones serán abordadas en este recorrido.