umbral
Un psicoanalista está siempre
en el umbral, y cada analizante es invitado también a ese espacio. El análisis
se juega ahí, donde pueden emerger los fantasmas y las fantasías que viven en el
umbrío inconsciente, en las sombrías grietas del lenguaje, en el crepúsculo y
la aurora que se hallan entre lo que llamamos caos y orden, en la sombra donde
los simples sucesos pueden transformarse en acontecimientos.
No hay
experiencia posible sin permitirle emerger en el umbral al fantasma/fantasía,
aquello que al no pertenecer totalmente al orden del lenguaje lo cuestiona en
sus mismos fundamentos, pero que al no pertenecer tampoco totalmente al caos no
está condenado a languidecer en el territorio de lo inexpresable, lo
inenarrable.
El
análisis es el espacio donde se puede expresar lo que sea necesario, lo que se
desee.
El carácter umbral
del espacio y el tiempo en el que emerge el fantasma/fantasía es una pieza
clave para la posibilidad de la experiencia en la práctica psicoanalítica.
¿En qué consiste el carácter
umbral del psicoanálisis?, ¿cuál es la relación de la experiencia con la
fantasía/fantasma?, estas y otras cuestiones serán abordadas en este recorrido.
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